Saturno en Escorpio

                         SATURNO Y LAS CRISIS DE ESCORPIO- Saturno en Escorpio

 

  

SATURNO Y LAS CRISIS DE ESCORPIO- 

Saturno en Escorpio

Saturno  comenzó su entrada en Escorpio el 5 de octubre del 2012 y permanecerá hasta el 23 de diciembre de 2014.

 

En la mitología antigua los romanos  lo  identificaron  con el titán griego CRONOS, Dios del tiempo, por tanto a Saturno se le relaciona con los ciclos madurativos que secuencialmente, en sus ciclos genéricos de 29 años y medio, señala 3 etapas claves en la vida del ser humano llamadas ‘retornos de Saturno’: el primer ciclo o periodo de preparación, segundo ciclo o periodo de acción y tercer ciclo o periodo de reflexión, estas fases coinciden con las crisis de la adolescencia a partir de los 14 años, la de los  29-30 años y la preparación para la jubilación  a partir de los 58- 60. Además, hay que contar con sus tránsitos sobre los planetas (como está sucediendo ahora en el signo  Solar en Escorpio), y otros planetas que también puedan encontrarse en este signo.

En las antiguas tradiciones estos ciclos bien definidos se celebraban con los  Ritos de Paso marcando la transición de un estado a otro en la vida de la persona, y es que los tránsitos de Saturno jamás dejan indiferentes al ser.

Los anillos que circulan alrededor del  planeta Saturno son una imagen simbólica de uno de sus efectos: la limitación. Hay que desmitificar eso del planeta maléfico porque  no es por una maldición que sus experiencias sean pruebas duras, sino que su función es la de Madurar, para poder alcanzar una estructura sólida en nuestra personalidad,  fortaleciendo nuestro carácter y de alguna forma ser capaces de realizarnos, o en su defecto, de sentirnos realizados.  Saturno rige al signo de Capricornio, al igual que rige la piel (limites), los huesos (estructura), las uñas (defensa) y el pelo (protección), pero  es bien importante comprender lo esencial de Saturno: nos pone en LA REALIDAD – a través de LA EXPERIENCIA, en oposición a LA ILUSION y a las  falsas expectativas. “La realidad es lo que es”,  no hay mas, y eso precisamente es lo que más nos cuesta a los seres humanos comprender y aceptar. Es, a partir de ahí, que podemos hacer muchas cosas,  pero continuamos “fantaseando” en lo que “debería de ser”, y Saturno como el gran Maestro de la realidad, nos pone los pies en la tierra. Más aún,  en nuestra realidad interior, que en gran  medida la tenemos  totalmente desatendida.  ¿Cuando tenemos  el tiempo para observarnos?, ¿escucharnos?.  ¿Acaso lo que somos por dentro es  en verdad lo que expresamos por fuera? ¿Estamos seguros que nuestros pensamientos están acordes  con  nuestras acciones? ,  o  ¿por un lado pensamos una cosa y por otra actuamos de una forma totalmente opuesta? ¿Caminamos lo que sentimos?,  ¿hacemos lo que pensamos?, ¿decimos lo que queremos?, ¿queremos lo que sentimos?, o ¿ vamos repitiendo los mismos errores una y otra vez?

Las pruebas a la que nos somete las experiencias de Saturno  están  para que voluntariamente, con disciplina y amor  podamos realizar  la transformación de tanta incoherencia con nosotros mismos y tantas  emociones y pensamientos  negativos que nos enferman. No nos queda otra salida que “tomar conciencia” y realizar  un trabajo personal que por “pereza”, “comodidad” o “ignorancia” no queremos  hacer, ni tampoco ser responsables de que  muchas de las circunstancias externas  son proyecciones de nosotros mismos, y con posterioridad vemos los resultados que no resultan nada agradables y echamos las culpas al mundo de afuera.

Saturno rige el plomo, y también  el esqueleto humano que es la estructura más densa del cuerpo. Cuando éste planeta se aspectos con el signo solar, suele suceder que todo se ralentiza, se hace más pesado, surgen mas limitaciones y retrasos y nuestra vitalidad tiende a bajar; pero, a su vez, nos impulsa hacia la seguridad y la estabilidad. Nos lleva a revisar nuestros “valores”  por los cuales nos regíamos hasta ahora, y por alguna razón ya no  nos están sirviendo. La Madurez  Saturnina radica en ver los cambios o ajustes necesarios, y es  aquí, donde Saturno nos aporta justo lo que vamos a necesitar: ambición renovada para utilizar sus herramientas preferidas: organización, disciplina, esfuerzo, concentración y perseverancia  para  madurar aquello donde hasta ahora no lo habíamos hecho.

La energía representada por Saturno puede ser tan negativa o positiva como cualquier otro planeta, depende del grado  de “conciencia”, es decir, del cómo sea vividas las  experiencias. Que los tránsitos de este planeta los vivamos mejor o peor, es algo que está relacionado con nuestra capacidad para” ver, aceptar y trasmutar “todo aquello que sea necesario,  realizando los esfuerzos, la disciplina y el trabajo que exige Saturno para tomar conciencia y cambiar  nuestro YO.  De alguna manera, Saturno actúa a la manera de un gran Maestro que va a poner a prueba nuestras habilidades, resistencias, ideas y valores.  También es cierto, que al estar inmersos en plena crisis es difícil de entender el sentido de lo que nos está sucediendo, sobre todo en los momentos más álgidos  en donde el dolor, la tristeza o la desesperación  nos golpea, esto puede compararse  con cuando nos encontramos en medio de un gran,  oscuro y frondoso bosque, donde  no podemos tener  idea de su perímetro o de su salida.  Así, Saturno nos enseña algo existencial: dar tiempo al tiempo, para que sus enseñanzas se vayan asentando en nuestro interior; salir del bosque hacia la luz del sol es también  una realidad del

tiempo que cada uno necesite para madurar en sus experiencias, con Saturno no hay prisas que valgan.

Saturno en su posición en los signos y las casas de nuestra  Carta Natal indicará donde  viviremos las experiencias de frustración y  limitación, donde encontraremos mayores dificultades para madurar. En estos momentos todos tenemos a un Saturno transitando por Escorpio en nuestra Carta Natal, tengamos o no planetas ahí algo nos está diciendo.

A Saturno se le ha denominado desde tiempos inmemoriales el “Dueño del Umbral” el guardián de las llaves, a través del cual, y sólo a través de él, podemos obtener la libertad mediante la comprensión de nosotros mismos.

Las experiencias frustrantes u opresivas relacionadas con Saturno son obviamente, tan necesarias como educativas, tanto en el sentido práctico como en el psicológico.

Los seres humanos  se ganan el libre albedrio a través del descubrimiento propio  y la autoconsciencia , y esto no se produce hasta que las cosas se ponen feas y sentimos que no hay salida, es en este momento que  Saturno nos puede enseñar  a utilizar cada retraso, frustración, desengaño, pérdida, miedo,  como un medio para profundizar en los misterios de nuestra psique y aprender de toda esta experiencia, esforzándonos con persistencia  a percibir el significado de “Nuestra propia vida”,  esto  nos proporcionará riqueza, sabiduría, y sobre todo experiencias  que nos darán herramientas  valiosísimas.

Volviendo a la simbología, Saturno a nivel planetario marca la zona fronteriza, entre los planetas más cercanos al Sol, llamados personales: Mercurio, Venus Marte y Júpiter, y los más alejados del Sol,  llamados transpersonales: Urano, Neptuno y Plutón.  Marca el Límite entre el  mundo consciente,  lo conocido,  lo que vemos y donde  nos sentimos seguros,  y el inconsciente o la sombra de todo aquello que reprimimos bloqueamos o limitamos por nuestros miedos a lo desconocido, donde es probable que se oculten grandes tesoros aún sin descubrir.

 Las crisis que experimentamos con Saturno nos  muestra  nuestra parte conservadora   que se resiste a abandonar viejas pautas psicológicas, emocionales, mentales, sistemas de vida y de conductas caducas, relaciones que ya no funcionan, posesiones que nos atan, creencias que están cristalizadas, maneras de trabajar que ya no sirven, comportamientos del carácter que están caducas y seguimos erre que te erre.   Se  requiere  de nuestros esfuerzos, se  nos pide responsabilidad, capacidad para responder ante las circunstancias adversas, conflictivas  y dolorosas  que nos enfrenta la vida.

 Cuando nos empeñamos  en que nada cambie y  nos quedamos aferrados  en la frontera de lo conocido,  tenemos  todas las de perder, pues el UNIVERSO rige el PRINCIPIO DEL CAMBIO Y de la LEY DE LA IMPERMANENCIA;  es entonces, cuando esta energía saturnina se convierte en dolor, perdida, sufrimiento, depresión, tristeza y enfermedad esto precisamente  nos está indicando claramente que algo anda mal y que hay algo que corregir.

Existe algo intrínseco en el ESPIRITU  del ser humano que es la fuerza que nos impulsa hacia la TOTALIDAD, que nos conduce a que asumamos nuestra propia responsabilidad en la vida, a nuestra madurez a través del esfuerzo para una  verdadera construcción de nuestro carácter, ya que la personalidad está necesitada de disciplina y estas virtudes  son los regalos que nos otorga Saturno, cuando realmente  penetramos en nuestro interior y desvelamos nuestras inseguridades ocultas y canalizamos constructivamente su energía, llegar a ser los verdaderos Maestros de nuestra VIDA.

 

Signo de Agua que representa las aguas profundas e intimas del ser humano, rige así  el conocimiento que necesitamos obtener de nuestras emociones  mas ocultas;   todo lo instintivo del deseo, el magnetismo de la sexualidad,  nuestro intercambio intimo emocional, mental,  físico y económico  entre el yo y el otro,  comprender  el misterio de nuestra  vida y el de la muerte para descubrir nuestra potencialidad   de transformarnos y renacer.  Por todo esto, nada más, ni nada menos que  Escorpio  tiene como planeta regente  a Plutón  que le permite acceder al reino de Hades y su corregente Marte que le da la acción y la fuerza.

 

 

Escorpio es un signo fuerte y  profundamente emocional y pasional. Necesita de  la estrategia del héroe para vencer el monstruo escondido, y siente la necesidad de entrar en su infierno personal para salir libre y renovado, debatiéndose con su extremismo y sus intensidades, para llegar   a comprender que posee   tanto la capacidad creativa y amorosa  como la capacidad autodestructiva, celosa,  posesiva, vengativa y manipuladora.  En este dramatismo  emocional se  le advierte con un antiguo axioma que sería muy beneficioso que meditara y utilizara:

 

                             Ascendemos arrodillándonos……….humildad

                             Vencemos cediendo…………………desapego

                             Ganamos renunciando……………….rendición

 

Escorpio es el signo donde libramos las batallas más duras de nuestro mundo emocional: “dominar nuestra naturaleza inferior” a través de la utilización de la inteligencia emocional  para gestionarlo conscientemente y no ser dominado por ella.

Durante este tránsito afectará  a las  personas que han nacido con este signo Solar, pero  igualmente  afectará  a todos  los que tengan el  Ascendente,  Luna, Venus, Mercurio, Júpiter u otros planetas que se encuentren en Escorpio el día de su nacimiento, sería interesante que lo miraran en su Carta Natal y comprendiesen con más conciencia lo que les pueda estar sucediendo. Por otra parte  al ser un signo fijo hará cuadratura con los signos de: Leo y  Acuario y oposición con Tauro, los cuales también se verán afectados en alguna medida por este tránsito Saturnino, los signos de agua tal como Cáncer, y Piscis podrán beneficiarse de las cualidades más benéficas de Saturno.

 A niveles  mundanos no quiero omitir la importancia de  la influencia de Escorpio que, al estar relacionado con la casa 8, afectará profundamente a todas las áreas de su dominio como: Los Bancos, impuestos, herencias, separación de bienes , prestamos, hipotecas, divorcios,  todas las irregularidades cometidas  por apropiación indebida, sexualidad, el derecho a la vida, el derecho a morir con dignidad y en alguna medida la vuelta al conocimiento profundo de las Ciencias Ocultas  de la  Sabiduría Esotérica  y Leyes Herméticas, uniéndose a los descubrimientos científicos y cuánticos de estos momentos.

Saturno en Escorpio  destapará lo que no se puede seguir ocultando, y va a mover lo que está encasquillado para poner las cosas en orden en todos los sectores que impregne, a nivel individual y a nivel planetario.

Después del descenso a los infiernos, ESCORPIO  tremendamente creativo,  renacerá de sus cenizas  para convertirse en EL AGUILA o en el AVE PHOENIX.